¿Qué usuarios han de someterse a las pruebas de alcoholemia?

Cuando bebemos alguna bebida que contiene alcohol, nuestro cuerpo lo absorbe a través del intestino delgado, pasando al torrente sanguíneo y difundiéndose a través de los tejidos.

Si en nuestro caso particular el estómago se encuentra vacío, 30 minutos son suficientes para que se empiecen a notar los efectos relacionados con el consumo de las bebidas alcohólicas. Empezamos a sentirnos más eufóricos, sentimos ciertos mareos, etc. Tan solo una pequeña parte del alcohol ingerido no es metabolizado por el hígado y se elimina a través del sudor, la orina y los pulmones.

La concentración de alcohol en el aire expirado es mucho menor que en la sangre; debido a esto se establecen los dos valores para la tasa de alcohol máxima admitida para la conducción.

Se establece un criterio personal para someterse a las pruebas de alcoholemia determinado por un hecho circunstancial, obligando a su realización a los usuarios de la vía si éstos se encuentran implicados en algún accidente de circulación. Dicha obligatoriedad queda recogida en el artículo 21 del Reglamento General de Circulación.

Entonces, los agentes de seguridad podrán someter a estas pruebas:

  • A cualquier usuario de la vía o conductor de vehículo implicado de manera directa como posible responsable de un accidente de tráfico.
  • A todas aquellas personas que conduzcan cualquier vehículo con síntomas evidentes de estar haciéndolo bajo los efectos del alcohol.
  • A todos aquellos conductores que sean denunciados por la comisión de alguna de las infracciones a las normas.

¿Cómo funciona la prueba de alcoholemia?

Los test o pruebas de alcoholemia se basan en la verificación del estado del conductor del vehículo mediante el aire espirado a través de unos alcoholímetros autorizados. En el supuesto de que hubiese una negativa a realizar la prueba de alcoholemia, el agente procederá a la imputación de un presunto delito contra la seguridad vial.

El dispositivo que se utiliza para realizar esta prueba puede ser electrónico o manual. En el caso de que sea electrónico se deben seguir las instrucciones que acompañan al aparato. El medidor más común en pruebas de alcoholemia es el tipo globo; la persona sometida al test de alcoholemia infla el globo con un solo soplido hasta que éste se quede completamente lleno. Después se libera el aire dentro de un tubo de vidrio, que está compuesto por bandas de cristales amarillos. Estas bandas cambian de colores según el contenido de alcohol.

¿Cuántas horas deben pasar para no dar positivo?

La tasa de alcoholemia va evolucionando según va transcurriendo el tiempo. Siempre y en todas las ocasiones la primera hora que se sucede tras la ingesta es la más crítica, llegando incluso a alcanzar los 0,5 mg/l. A medida que transcurren las horas, y si no se vuelve a beber ninguna bebida alcohólica, el efecto va disminuyendo gradualmente.

Para que la medición sea lo más efectiva posible, se debe esperar de manera prudente un tiempo. Esto es así puesto que el alcohol puede quedarse en la mucosa de la boca nada más ingerir la bebida. Este alcohol residual no se difunde en la sangre y por ello ese necesario esperar a que se evapore en la boca.

Los agentes encargados de realizar estas pruebas realizan dos mediciones antes de culpabilizar al conductor de algún delito, precisamente por este motivo.

Tipos de infracciones por alcoholemia

Hay que distinguir dos tipos de infracciones que se pueden cometer y ante las cuales estás expuesto si eres un conductor de vehículo y te realizan una prueba de alcoholemia.

  • Infracción administrativa. Viene regulada por el artículo 20 del Reglamento de Circulación y establece: “No podrán circular por las vías objeto de la legislación sobre tráfico, circulación de vehículos a motor y seguridad vial los conductores de vehículos ni los conductores de bicicletas con una tasa de alcohol en sangre superior a 0,5 gramos por litro, o de alcohol en aire espirado superior a 0,25 miligramos por litro. Las sanciones a las que te puedes enfrentar con esto son una multa de 500 euros y la retirada de 4 o 6 puntos.
  • Infracción penal. Este caso se sucede cuando la cantidad de alcohol ingerida supera los 0,60 gramos en aire expirado o 1,2 gramos por litro. Ante esta situación nos podemos encontrar con penas de prisión de tres a seis meses o la multa de seis a doce meses, o bien la realización de trabajos en beneficio de la comunidad de 31 a 90 días. Todo esto unido a la posibilidad de la privación del derecho de conducir.

Todos estos procedimientos son enjuiciados, en lo que es llama como juicio rápido que permite la aminoración de la pena un tercio, si hay conformidad con la pena solicitada por el Ministerio Fiscal. Es preceptivo la intervención de un abogado en el juicio rápido, el mismo será el que pueda asesorarte y acompañarte en el proceso judicial.

En Reclama y Recupera contamos con un equipo de profesionales especializados en alcoholemia que podrán responder todas tus dudas y posicionarte de la mejor manera ante un juicio rápido por alcoholemia